Jugando al tenis
con Dios

San Agustín -A.A. para los amigos- sabía que no estaba bien, sabía que Dios tenía las respuestas y que podía cambiar su vida y saciar su corazón inquieto, pero se negaba. Como un jugador de tenis a cada llamada de Dios respondía "devolviendole la pelota" y buscando fuera lo que sabía que podía encontrar dentro. 

Quizá a ti también te esté pasando algo parecido. 

Si quieres puedes contestar este test: 

Llegó el momento, asúmelo, tienes que dejar que Dios te gane la partida de tu vida, como San Agustín permite que entre en tu vida y que la ponga "patas arriba" - y para bien -. 

Te atreves a dejar que Dios te haga un hat-trick???

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